Hola chicos…..Os escribo desde Moorea, la isla que está a media hora en Ferry de Tahiti, sí, seguimos en la Polinesia Francesa. Está claro que lo nuestro son las islas….hasta que salimos de Sudamérica continental más o menos seguíamos los vuelos previstos (digo más o menos, porque alguno cambiamos), pero claro, esto de estar en una isla paradisiaca con un clima maravilloso es lo que tiene, que te cuesta irte que no veas.
En Tahiti estuvimos dos días para descubrir que nos queríamos ir de allí, imagino que en la época de Gauguin todo era diferente, pero ahora mismo es una isla totalmente construida, os explico: Este tipo de islas tienen una vegetación exuberante, tropical, las playas son casi inexistentes, y las que hay son muy estrechas, ya que la vegetación lo inunda todo. Toda la población se localiza a ambos lados de la carretera que rodea a la isla y en el centro no vive ni lucas (bueno, muchos bichitos asquerositos), por lo que la vista al mar está en su mayoría “tapada” por casas, hoteles, bungalows etc, la verdad es que no son pisos como en Alicante, pero en el caso de Tahiti la parte construida es el 99,99 % de la costa y no es muy agradable dar vueltas a la isla como un imbécil sin ver casi nada de mar. Ni que decir tiene que normalmente cuando hay una casa el acceso es privado, por lo que prácticamente todo es privado.
Así que decidimos cogernos el ferry e irnos a Moorea, que es la isla que está más cerca de Tahiti, ya que hay muchos archipiélagos y dentro de estos, muchas islas, así que las posibilidades son infinitas, pero a medida que te alejas los precios van subiendo más aún, y a muchas islas es mejor ir en avión porque están muy lejos, Bora-Bora, por ejemplo. Para que os hagáis una idea, un ferry de ida a Huahine, que está a casi 200 kms (3 horas en ferry), el precio de ida son cincuenta y tantos euros por persona, y otro tanto la vuelta, por lo que lo hemos dejado para cuando nos reencarnemos en cucarachas, que viajan gratis y aquí se integran de lo lindo. También hay una especie de bono avión entre las islas, pero no nos atrevimos ni a preguntar el precio. Lo normal es que la gente venga aquí con un viaje organizado o en un crucero, y está dos días en cada isla, pero ahora mismo no estamos en esa onda de viaje, y preferimos estar en una sola isla y vivirla más relajadamente.
Esta isla es otra cosa, hay casas y hoteles pero sin abusar, y el agua es de un azul turquesa que lo flipas, está rodeada por una barrera de coral, por lo que entre el mar y la costa se queda lo que aquí llaman lagoon, que es como una piscina gigante sin olas llena de corales y pececitos que no muerden ni nada (bueno están las anémonas, que con no rozarlas y los mosquitos que merecen un capítulo aparte….), está Nemo y todos sus amigos, (incluido el que le ayudó a salir de la pecera), hay rayas, tiburones de arrecife (inofensivos aunque dan un poco de cague, no voy a ir de guay), peces de mil colores y formas. Con deciros que las rayas pasan al lado de la playa, y los peces casi se ven desde la arena……eso sí, algo malo tenía que tener, está lleno de franceses por todas partes.
Estuvimos un día en un sitio que se llama Lagonarium, te llevan en bote a un atolón que está al lado de la barrera de coral y haces snorkle mientras das de comer a los peces y…uff no os podéis imaginar: millones de peces, pero lo que más nos impresionó: las rayas, son gigantes, te rozan el cuerpo y es una sensación como de seda, parecían perrillos buscando comida. También puedes navegar en kayak, bucear, pasear en bicicleta o tirarte a la bartola en la toalla (si te cabe en la playa, claro, así que mejor no traer una toalla XXL).
Respecto a los polinésicos, ellas son monas hasta que cumplen los 20, tiene esa belleza exótica que enamoró a Marlon Brando, luego se ponen gordas que no veas sin excepción, y ellos, pues a mí no me gustan nada de nada, tienen pinta de tener la profundidad de un cangrejo (me quedo con mi Jozelito) …..Es de mala educación ponerse calzado en las casas, por lo que se pasan la vida o descalzos o en chanclas, pero hasta la de la oficina de turismo iba descalza y lo de leer y estudiar parece ser que no se estila mucho por aquí, aunque habrá excepciones, como en todos los sitos, pero claro, si sabes sonreír y tienes los dientes blancos, aquí tienes trabajo.
Ah¡¡¡¡¡ y si venís, a no ser que prefiráis un resort, os recomiendo el sitio donde estamos, Mark’s place, es una especie de camping con bungalows de madera construidos por el propietario, un carpintero californiano que ha construido casas de madera en más de 100 países…normal que el hombre ahora no se mueva del camping. Los bungalows son una pasada, cada uno de su forma, eso sí, no está al lado del mar, por lo que es bastante más barato que el resto. Nuestra vecina del bungalow de al lado es Marie, una austriaca de mediana edad y una vida dedicada al couching en gran empresa, lo ha mandado todo a tomar por saco y ya lleva aquí seis semanas. Hemos congeniado mucho y nos quedamos el domingo a celebrar su cumpleaños. Me llamó la atención cuando llegamos, porque salíamos por la mañana y estaba en la hamaca, volvíamos por la noche y seguía en la hamaca, sentí tanta curiosidad por saber si se movía de la hamaca el resto del día que no pude evitar el preguntarle……habla siete idiomas la cap…es economista (Dios lo cría…) y lo de la hamaca es porque ha trabajado mucho toda su vida y ahora lo que le pide el cuerpo es lo de la hamaca, tomar cerveza y conversar…., así que estamos haciendo cenas con sobremesas interminables animadas por los mosquitos, que son en enemigo público number one con diferencia.
Una de las cosas que más disfruto es cuando te despiertas por la mañana, no os podéis imaginar los sonidos de la selva tropical, desde nuestros ya conocidos grillos, pasando por un pajarito que hace cu, cu cuuuu hasta la extenuación, los gallos que viven aquí, hasta un montón de bichitos que prefiero no identificar y que componen una orquesta mañanera super graciosa, a ver si lo grabo y os lo pongo en el blog.
Bueno chicos, hasta aquí he llegado, porque si sigo contando cosas no acabo….Daniel os manda un beso muy grande y dice que está super contento de correr medio en bolas todo el día y de estar con sus amigos el perro Chocolate y el gato Gatun, pero que echa de menos España, a sus juguetes a sus abuelos y a sus amigos, por ese orden.
Para terminar os propongo un ejercicio: Imaginaros en bici por una carreterilla al lado de la playa, en el interior montañas llenas de vegetación, miles de palmeras formando racimos se corvan por el peso de los cocos, la brisa te da en la cara y te ofrece los olores de los frutales, papaya, mango, flores exóticas.....gente sentada en los porches de sus casas...llevas puesta la ropa justa para que no te detengan por escándalo público, tus pies están llenos de arena de playa y deseas que el paseo no termine nunca.....al atardecer el horizonte se vuelve rojizo y alguien que no conoces se cruza contigo en la bici y te dice "Iorana", hola.
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lunes, 24 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
TAHITI: PRIMERA PARTE
Y ya estamos en Tahiti (polinesia francesa)….paraíso tropical, aunque de momento no os puedo contar mucho porque llueve a cántaros, lleva toda la tarde sin parar y me doy cuenta de que hasta ahora había utilizado la expresión “llueve a cántaros” sin ningún tipo de fundamento y de forma gratuita, no te acostarás sin saber una cosa más.
Nos han metido tanto miedo con los precios que estamos en plan vida monacal. Ayer cuando llegamos al aeropuerto sacamos dinero en un cajero y se podían sacar ¡¡¡¡1.000 euros de una sola vez¡¡¡¡¡¡, llamadme mala persona, pero eso ya me dio mala espina. Así que nos hemos venido a una pensión familiar como la llaman aquí, es decir, un sitio donde sólo hablan francés y donde su concepto y nuestro concepto de ducha caliente no tiene por qué ser necesariamente el mismo, pero bueno, hace mucho calor por lo que tampoco nos vamos a poner en plan milindris. Eso sí, nunca había visto llover por tanto dinero.
Ayyy como echo de menos a mis amigos los pascuences, que aunque un poco anti-guiris y algunos incluso partidarios de la expulsión de los no-rapa nuis de la isla (un poco nazi ¿no?), sin duda eran gente que vivía la vida con alegría. Pero claro, hablar francés y sonreír al mismo tiempo es realmente difícil, no sé si lo habéis intentado alguna vez. Porque dime como sonríes si tienes que poner la boquita de piñón al final de cada frase, se te puede descoyuntar la mandíbula. Hasta con “Oui” es complicado sonreír, y no te digo ya con el “non plus”. Creo que es el idioma ideal para fumar, al final de cada frase ya tienes preparada la boca para la calada, y con un estilo que no veas.
Coñas aparte, aprovecharé este día de lluvia para contaros más cositas de la Isla de Pascua. Historias de esclavitud y sometimiento hay muchas en el mundo, así que hoy toca esta. Después de la época en donde les dio por hacer moais como locos, que ya lo podéis ver en la película Rapa-Nui donde vivieron 6 siglos aislados del mundo, y donde casi se matan entre ellos. Después para rematar vinieron los occidentales: los holandeses, los ingleses, los chilenos….secuestraron a unos cuantos de miles y se los llevaron a Perú de esclavos, cuando por fin los devolvieron a su isla, la mayoría murió por el camino de enfermedades, y los que sobrevivieron llevaron dichas enfermedades a la isla, lepra incluida. De 6.000 que eran llegaron a quedar sólo 111 Rapa- Nuis. Para seguir con la fiesta, una compañía ovejera compró la isla con ellos dentro, la cual más o menos los tuvo viviendo presos en su isla hasta 1950 o así. Cercó toda la isla con explotaciones ovejeras y a ellos los colocaron a vivir aglutinados en una parte, lo que hoy es el pueblo, y hala, a trabajar. Y ahí estuvieron hasta que el estado chileno les devolvió las tierras a las familias Rapa Nuis y además dictaminó que nadie que no fuera Rapa-Nui podría adquirir tierras en la isla, sólo alquilarlas a los nativos. Hasta finales de la década de los 60 no llegó el primer avión a la isla, para que os hagáis una idea, y a partir de ahí empezó el turismo. Actualmente dependen administrativamente de una región chilena que está a miles de kilómetros.
De todo esto que os cuento les ha quedado un orgullo muy grande de lo suyo, de su forma de vida, de sus orígenes, y quitando a los polinésicos de los que provienen no les he oído decir muchas cosas buenas del resto del mundo. Entiendo que tienen muchas razones para no confiar en nadie, pero no encuentro tampoco mucho sentido en no valorar lo bueno que puedan tener otras culturas, la occidental incluida.
En Europa no nos libramos tampoco de ese sentimiento frente a la llegada de los inmigrantes, no nos gustan muchas de sus costumbres y tampoco nos agrada que la mayoría no quieran renunciar a ninguna de ellas para conseguir integrarse en el país que les ha acogido. Más aún exigen que se proteja la práctica de su cultura en nuestro país como minorías que son. Desde luego es un tema complicado, la convivencia es difícil con tanta diversidad, y a veces esa aceptación de la diversidad hace que tengas que renunciar en parte a tu forma de vida, o al menos, admitir otras al lado de tu casa que a veces chocan frontalmente con tu moral. Por otra parte cada vez nos parecemos todos más, están desapareciendo costumbres de nuestros abuelos, la cultura se globaliza, etc. ¿Cómo lo solucionamos? Pues yo no lo sé, desde luego…pero no creo que dar prioridad a conservar la cultura por encima de las personas sea lo correcto
besitos
Nos han metido tanto miedo con los precios que estamos en plan vida monacal. Ayer cuando llegamos al aeropuerto sacamos dinero en un cajero y se podían sacar ¡¡¡¡1.000 euros de una sola vez¡¡¡¡¡¡, llamadme mala persona, pero eso ya me dio mala espina. Así que nos hemos venido a una pensión familiar como la llaman aquí, es decir, un sitio donde sólo hablan francés y donde su concepto y nuestro concepto de ducha caliente no tiene por qué ser necesariamente el mismo, pero bueno, hace mucho calor por lo que tampoco nos vamos a poner en plan milindris. Eso sí, nunca había visto llover por tanto dinero.
Ayyy como echo de menos a mis amigos los pascuences, que aunque un poco anti-guiris y algunos incluso partidarios de la expulsión de los no-rapa nuis de la isla (un poco nazi ¿no?), sin duda eran gente que vivía la vida con alegría. Pero claro, hablar francés y sonreír al mismo tiempo es realmente difícil, no sé si lo habéis intentado alguna vez. Porque dime como sonríes si tienes que poner la boquita de piñón al final de cada frase, se te puede descoyuntar la mandíbula. Hasta con “Oui” es complicado sonreír, y no te digo ya con el “non plus”. Creo que es el idioma ideal para fumar, al final de cada frase ya tienes preparada la boca para la calada, y con un estilo que no veas.
Coñas aparte, aprovecharé este día de lluvia para contaros más cositas de la Isla de Pascua. Historias de esclavitud y sometimiento hay muchas en el mundo, así que hoy toca esta. Después de la época en donde les dio por hacer moais como locos, que ya lo podéis ver en la película Rapa-Nui donde vivieron 6 siglos aislados del mundo, y donde casi se matan entre ellos. Después para rematar vinieron los occidentales: los holandeses, los ingleses, los chilenos….secuestraron a unos cuantos de miles y se los llevaron a Perú de esclavos, cuando por fin los devolvieron a su isla, la mayoría murió por el camino de enfermedades, y los que sobrevivieron llevaron dichas enfermedades a la isla, lepra incluida. De 6.000 que eran llegaron a quedar sólo 111 Rapa- Nuis. Para seguir con la fiesta, una compañía ovejera compró la isla con ellos dentro, la cual más o menos los tuvo viviendo presos en su isla hasta 1950 o así. Cercó toda la isla con explotaciones ovejeras y a ellos los colocaron a vivir aglutinados en una parte, lo que hoy es el pueblo, y hala, a trabajar. Y ahí estuvieron hasta que el estado chileno les devolvió las tierras a las familias Rapa Nuis y además dictaminó que nadie que no fuera Rapa-Nui podría adquirir tierras en la isla, sólo alquilarlas a los nativos. Hasta finales de la década de los 60 no llegó el primer avión a la isla, para que os hagáis una idea, y a partir de ahí empezó el turismo. Actualmente dependen administrativamente de una región chilena que está a miles de kilómetros.
De todo esto que os cuento les ha quedado un orgullo muy grande de lo suyo, de su forma de vida, de sus orígenes, y quitando a los polinésicos de los que provienen no les he oído decir muchas cosas buenas del resto del mundo. Entiendo que tienen muchas razones para no confiar en nadie, pero no encuentro tampoco mucho sentido en no valorar lo bueno que puedan tener otras culturas, la occidental incluida.
En Europa no nos libramos tampoco de ese sentimiento frente a la llegada de los inmigrantes, no nos gustan muchas de sus costumbres y tampoco nos agrada que la mayoría no quieran renunciar a ninguna de ellas para conseguir integrarse en el país que les ha acogido. Más aún exigen que se proteja la práctica de su cultura en nuestro país como minorías que son. Desde luego es un tema complicado, la convivencia es difícil con tanta diversidad, y a veces esa aceptación de la diversidad hace que tengas que renunciar en parte a tu forma de vida, o al menos, admitir otras al lado de tu casa que a veces chocan frontalmente con tu moral. Por otra parte cada vez nos parecemos todos más, están desapareciendo costumbres de nuestros abuelos, la cultura se globaliza, etc. ¿Cómo lo solucionamos? Pues yo no lo sé, desde luego…pero no creo que dar prioridad a conservar la cultura por encima de las personas sea lo correcto
besitos
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Autor: Carmencí,
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